De Canarias al frío del norte de Alemania: la valiente decisión de una estudiante Erasmus

 Cada año, miles de jóvenes españoles dan un giro a su vida académica y personal al participar en el programa Erasmus, una iniciativa de la Unión Europea que permite cursar parte de los estudios universitarios en otro país del continente.

Durante 2021, más de 99.000 estudiantes decidieron salir de España para continuar su formación en el extranjero. El dato, recogido por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y el SEPIE(Servicio Español para la Internacionalización de la Educación), demuestra el creciente interés por vivir una experiencia internacionaltransformadora.

De las olas del Atlántico al viento helado del Báltico: la historia de Tess.

Una de esas historias que no pasan desapercibidas es la de Tess Fielitz, una joven estudiante que comenzó su carrera universitaria con dudas, pero que ha convertido su paso por la universidad en un viaje lleno de giros inesperados.

Tess decidió estudiar un Grado en Ciencias del Mar en las Islas Canarias, no porque tuviera una vocación clara, sino porque —como ella misma confiesa— estaba perdida: “Hace tres años no tenía ni idea de qué quería hacer con mi vida. Escogí una carrera cualquiera, pero en una isla, para vivir algo totalmente distinto”.

Ahora, en su último año, ha decidido dejar atrás el mar y el sol para marcharse al norte de Alemania con una beca Erasmus. Lo ha hecho, además, sabiendo que su elección es atípica: “Creo que soy la única que ha elegido este destino, y ni siquiera me lo recomendaron”, afirma con una mezcla de nervios e ilusión.

Un reto personal con raíces familiares

La decisión de Tess no es solo académica. Su elección tiene un fuerte componente emocional. Es hija de padre alemán, pero nunca ha utilizado realmente el idioma en su día a día. “Mi padre me hablaba en alemán cuando era pequeña, pero nunca lo he practicado de verdad. Sé lo básico, puedo mantener una conversación, pero mi alemán no es perfecto”, explica.

Irse a Alemania supone para ella mucho más que un simple intercambio: es una forma de reconectar con sus raíces. Aunque el curso lo realizará en inglés —ya que el vocabulario científico es complejo—, su objetivo es salir a la calle, enfrentarse al idioma y mejorar su alemán en la vida cotidiana.

No es solo pasarlo bien: estudiar también importa

Uno de los grandes errores que se cometen al pensar en el Erasmus es reducirlo a una experiencia de ocio. Tess lo tiene claro: “No me vine aquí por turismo. Quiero que esta experiencia sume en mi formación y en lo personal”.

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